Semana de la alimentación: comer bien y sano es posible

Una alimentación saludable consiste en ingerir una variedad de alimentos que te brinden los nutrientes que necesitas para mantenerte sana, sentirte bien y tener energía. Estos nutrientes incluyen las proteínas, los carbohidratos, las grasas, el agua, las vitaminas y los minerales.

La nutrición es importante para todos. Combinada con la actividad física y un peso saludable, la buena alimentación es una forma excelente de ayudar a tu cuerpo a mantenerse fuerte y saludable. Si tienes antecedentes de cáncer de mama o estás en tratamiento, la buena alimentación es especialmente importante para ti. Lo que comes puede influir en tu sistema inmunitario, tu estado de ánimo y tu nivel de energía.

Solemos asociar erróneamente comer saludable con estar a dieta. Ingerir los alimentos adecuados está vinculado a numerosos beneficios para el organismo. Mantener el corazón sano, estimular el cerebro, reducir la probabilidad de desarrollar ciertas enfermedades y, en definitiva, sentirte mejor son algunos de ellos.

La composición exacta de una alimentación equilibrada está determinada por las características de cada persona, por ejemplo la edad, el sexo y el estilo de vida. Aunque las necesidades de alguien que trabaja en una oficina son distintas de las de quien realiza una labor más física, los principios de la alimentación saludable siguen siendo los mismos.

Hoy en día son muchos los que no llegan a unos mínimos en la ingesta de frutas y verduras, legumbres, cereales y frutos secos. Además, se consume una mayor cantidad de alimentos hipercalóricos, azúcares, sal y grasas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala como preferible el consumo de las que se encuentran de forma natural en los alimentos como pescado, aguacate, frutos secos y aceite de oliva (grasas no saturadas). De igual manera, insta a reducir el consumo de las presentes en mantequilla, aceite de coco y carne grasa (grasas saturadas) así como de las derivadas de los productos procesados.

Si tu alimentación dista mucho de ser considerada saludable y te cuesta cambiar de hábitos, lo mejor es que empieces con pequeñas acciones. Incluir paulatinamente verduras en cada comida y elegir frutas frescas de temporada son algunas de ellas. Un buen día comienza con un buen desayuno, continúa con una comida no copiosa y termina con una cena sencilla, después de una merienda equilibrada. Con esta dieta, junto con el deporte o ejercicio físico, al menos 30 minutos al día, tu salud, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán

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