Sex Education pone patas arriba a Netflix en su tercera temporada

Sex Education se convirtió luego de su estreno en el 2019, en un éxito casi al instante gracias al consumo voraz en Netflix y aunque todavía es pronto, ya se dan señales de que esta serie tiene un aire a futura serie de culto o, cuanto menos, generacional. No tanto por sus atributos formales, o incluso narrativos, pero sí por su papel como catalizador de la llamada Generación Z, y especialmente porque apuesta abiertamente por lo que más te pega al sofá en series de este tipo: emociones a flor de piel. Esta tercera temporada lo volvieron a hacer. La temporada 3 de la serie de Netflix mantiene todas sus virtudes y deja cierto sabor a despedida.

La temporada anterior se había quedado con una pregunta al aire. Otis (Asa Butterfield) le había pedido disculpas por teléfono a Maeve (Emma Mackey), pero Issac (George Robinson) aprovechó un descuido de Maeve y borró el mensaje. La tercera temporada, inicia justo ahí, al no existir el mensaje no había respuesta por parte de la estudiante y la amistad entre los protagonistas se había terminado. Cada uno hizo de su verano de forma aislada y diferente.

Con el inicio de un nuevo año escolar, llegan nuevos dramas juveniles y aventuras para todos los personajes de la serie. Tras el incidente del año pasado pasado y convertirse en la escuela del sexo por la prensa, los directivos de la escuela Moordale deciden traer a una directora que cambie la imagen de la institución y lleve por el camino de la abstinencia a los estudiantes.

Como su propio título indica, la educación sexual ha sido hasta el gran eje de la serie. No es que en esta tercera temporada se deje para nada de lado, pero sí que el componente más emocional de las relaciones gana importancia tanto para que los personajes de la serie de Netflix se conozcan mejor a sí mismos como para que sepan mejor qué es exactamente lo que quieren. El resultado mantiene el alto nivel característico de la serie.

Esta temporada cambia un poco la ficción, pero para bien y sin perder nunca su esencia. El “villano” de la segunda temporada Issac, quien es protagonizado por un actor con discapacidad, tiene una gran escena junto a Maeve. “Sex Education” ya nos ha mostrado infinidad de escenas de sexo sin maquillaje y que cumplen un propósito. En esta temporada, se muestra algo que casi no es tocado en TV, salvo cuando se muestra la vida de un famoso con discapacidad motriz, hay una escena sublime de amor entre Isacc y Maeve, rompiendo varios mitos al rededor de cómo es la sexualidad de alguien con discapacidad de brazos y piernas.

Además, ‘Sex Education’ mantiene su componente coral, pero no se conforma con confiar siempre en los mismos personajes. La mayor revelación posiblemente sea Mimi Keene como Ruby, brillante tanto en su lado más superficial como cuando le toca mostrarse vulnerable. Hay más casos llamativos, todos ellos muy oportunos para que la serie vaya renovándose un poco sin dejar de ser eso que muchos amamos.

El futuro de Sex Education, que podría a estos niveles llegar fácilmente a las cinco temporadas, se despoja de su estratagema narrativa inicial para abrirse por completo a las emociones, a las relaciones, y con ello siguen con su labor informativa. Otis, en un momento particularmente excelso, advierte a uno de los nuevos personajes (Jemima Kirke) que la juventud de antes también tenía estos mismos problemas pero simplemente que ahora se atreven a denunciarlos en voz alta.

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