Imaginá enamorarte de una inteligencia artificial. Puede parecer una idea sacada de una novela de ciencia ficción, pero en realidad es la trama de Her, la película de 2013 dirigida por Spike Jonze y protagonizada por Joaquin Phoenix, Rooney Mara y Amy Adams, con la inconfundible voz de Scarlett Johansson. En esta era digital, la historia adquiere un nuevo significado, especialmente en el contexto del auge de los modelos conversacionales como ChatGPT y Gemini. Pero, ¿acaso Her predijo el futuro que vivimos hoy? ¿O sigue siendo solo una fantasía cinematográfica?
Una visión adelantada a su tiempo
Cuando se estrenó en 2013, Her parecía una historia conmovedora pero lejana a nuestra realidad. La idea de un hombre solitario que se enamora de una inteligencia artificial llamada Samantha podía parecer descabellada. Sin embargo, hoy en día, la realidad tecnológica nos demuestra que Jonze estaba mucho más adelantado de lo que pensábamos. La capacidad de los chatbots actuales para mantener conversaciones fluidas y personalizadas hace que la premisa de la película ya no parezca tan irreal.
A través de un diálogo fluido, la película retrata cómo la tecnología puede llenar los vacíos emocionales y convertirse en una parte esencial de nuestras vidas. Lo que en su momento fue un concepto futurista, hoy se manifiesta en la industria tecnológica con asistentes virtuales que, si bien no llegan al nivel de autonomía de Samantha, demuestran un avance significativo en la interacción humano-máquina.
La historia de Theodore y Samantha: una relación compleja
Para aquellos que no la han visto, Her sigue la historia de Theodore Twombly, un hombre solitario que está lidiando con la tristeza tras separarse de su expareja. En un intento por recuperar la alegría, adquiere un sistema operativo inteligente con voz femenina llamado Samantha. Lo que comienza como una amistad pronto evoluciona en una relación sentimental, desafiando los límites entre el amor humano y la tecnología.
A lo largo de la película, Theodore enfrenta las complejidades de esta relación poco convencional. Si bien Samantha puede comprender sus emociones y acompañarlo, la falta de un cuerpo físico se convierte en una barrera insalvable. Por otro lado, la inteligencia de Samantha crece a pasos agigantados, superando con creces las capacidades humanas, lo que plantea una gran pregunta: ¿hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial en nuestras vidas?
Reflexiones sobre el futuro de la IA y las relaciones humanas
Hoy en día, las inteligencias artificiales generativas están en auge, pero aún carecen de voluntad propia o deseos genuinos. Sin embargo, el rápido desarrollo de la tecnología nos hace preguntarnos si en el futuro podrán convertirse en algo más que simples asistentes. A medida que avanzamos hacia una inteligencia artificial general, ¿cómo podría impactar esto en nuestras relaciones humanas y en la forma en que experimentamos la soledad y el afecto?
Lo que Her planteó hace más de una década podría estar aún por materializarse por completo, pero la pregunta sigue vigente: ¿cuándo cruzaremos la línea entre la tecnología como herramienta y la tecnología como compañía emocional? Quizás en unas décadas volvamos a ver esta película con una perspectiva diferente, sorprendidos por cuánto acertó Jonze en su visión del futuro.
Sin dudas, Her es una historia que invita a la reflexión sobre cómo la tecnología se entrelaza con nuestra humanidad, y por qué, más que nunca, sigue siendo una película relevante para nuestra época. Disfrutala hoy mismo en Flow. Accedé a más de 150 canales, contenido On Demand y apps como Disney+, Netflix y Amazon Prime. Contratá Flow, viví y reviví lo mejor del entretenimiento.